ENERO DEL 2009 • Num. 879

"SEVEN POUNDS"
WILL SMITH:
"De todas mis películas, 'Seven Pounds' es la que me cambió la vida"
No se ganará el Oscar con su última película, pero bien se merecería un premio por ser siempre cálido a la hora de sentarse a hablar con la prensa. En un año más intenso que los anteriores, Will Smith presenta su segunda película después de la exitosísima "Hancock". Pero en este caso, se trata de un filme en un tono muy distinto al anterior. En "Seven Pounds", en donde vuelve a ser dirigido por el italiano Gabriele Muccino, el altísimo actor interpreta a un agente del IRS que se dedica a ayudar a varias personas en problemas. Y aunque la propuesta puede resultar no muy creíble, hay que sentarse a ver el filme para poder entender el por qué de sus acciones. "Seven Pounds" completa su elenco con Rosario Dawson y la mexicana Elpidia Carrillo.
—De ahora en adelante ¿piensas dedicarte sólo a hacer películas con mensaje?
—No las llamaría necesariamente películas “con mensaje”. Lo que me atrajo de “Seven Pounds” no fue que siguiera una línea clara y atrapante, fácil de vender en todo el mundo, sino que lidiaba con ideas y sentimientos y que tenía un protagonista con algunos rasgos que yo mismo no quería reconocer en mí. En ese sentido, la película fue para mí casi como una forma de autoevaluación y autoanálisis. Hace unos meses, Jada me dijo algo que me sorprendió. Me estaba costando mucho identificarme con mi personaje y entonces ella me dijo: “Es raro lo que te está pasando porque Ben es muy parecido a ti. La razón por la que siempre eres tan amable y te esfuerzas tanto por hacer las cosas bien es que vives en tu interior una lucha permanente con ese otro costado de ti que no quieres ver”. La agudeza de su comentario me dejó perplejo y me permitió darme cuenta de algo muy importante: todos los proyectos que venía eligiendo contaban historias con finales felices, porque inconscientemente me negaba a salir lastimado. Ahora, me estoy volviendo un tanto menos delicado en lo que respecta a mis sentimientos y eso me permite aventurarme un poco más en el terreno de lo emocional y artísticamente ambiguo. Este nuevo ámbito me aterra un poco, pero también me resulta mucho más auténtico. De pequeño, necesitaba certezas y mi abuela se aseguraba de que nunca me faltaran: “Dios se encargará de que todo esté bien”, me decía. “No importa cuán asustado estés o qué tan dura se vuelva la vida, siempre piensa que allá arriba hay alguien que nunca te abandona”. Por eso, cargar con todo el peso emocional de representar a un personaje que precisamente no cree en esa posibilidad, que cree que Dios se ha equivocado y que es su responsabilidad hacer enmiendas fue un desafío enorme para mí, tanto en lo artístico como en lo personal.
—¿Qué te llevó a aceptar este proyecto?
—Bueno, ya había estando explorando el tema de las experiencias traumáticas y la posibilidad de sobreponerse a ellas en películas como “I Am Legend” y “Hancock”. Ahora, con “Seven Pounds” tengo la posibilidad de encarar esta misma problemática desde un punto de vista dramático. El intenso trabajo con estas ideas me había hecho surgir un interrogante: ¿cuál es la diferencia entre una persona que sufre de depresión y personas como Nelson Mandela, Muhammad Ali, Ghandi o la Madre Teresa, que siguen adelante a pesar de enfrentarse a los más grandes horrores de la humanidad? En “Seven Pounds” encontré la respuesta que estaba buscando: la diferencia está en tener un propósito. Si lo tienes, si cada vez que te despiertas sabes en tu interior que has dedicado tu vida a algo que está más allá de ti, todo lo demás se vuelve soportable. Pude descubrir esta verdad gracias a esta película y a este personaje. Sin dudas, de todas mis películas, “Seven Pounds” es la que me cambió la vida.

— ¿Y qué hay de “Independence Day”?
— No... aunque darle a ese extraterrestre la bienvenida a la Tierra con un golpe en la cabeza fue, sin dudas, un momento excepcional.
— ¿Alguna vez en tu vida viste a alguien tener un gesto de grandeza sin ningún motivo aparente?
— Bueno, parece que siempre estoy hablando de mi abuela, pero es que ella era así. No era nada raro llegar del colegio y que hubiera un par de vagabundos en el living de casa, y cuando preguntabas qué estaba sucediendo, ella simplemente decía “Tan sólo vamos a darles un baño. Tú ve y haz tu tarea”. Simplemente elegía a alguien al azar, y cuanto menos motivada era la elección mejor se sentía. Así que se puede decir que crecí en un ámbito que me ayudó a comprender el significado de esta película... ella sentía que, de algún modo, ayudar a estas personas era su obligación por todas las bendiciones que había recibido. No era una elección, sino una responsabilidad, algo que tenía que hacer.

— ¿Cómo es posible que seas tan humilde a pesar de tu gran popularidad?
— Creo que es el temor lo que me mantiene humilde, la gratitud que siento por todas las bendiciones que he recibido. Hace unos días estaba platicando con Redman en Chicago y me comentó que estaba saliendo con alguien y que iba a poner todas sus energías en hacer funcionar esa relación porque quería algo parecido a lo que Jada y yo tenemos. Llegó a decir que si lo nuestro no funcionaba, entonces sentiría que ya no había esperanzas para él. Y no estaba bromeando: su única motivación para intentarlo era lo que veía en nosotros como pareja. La posibilidad de influir de ese modo en la vida de una persona con tan poco, sin tener que hacer nada, me aterroriza. No quiero arruinar las vidas de otras personas y es eso lo que me mantiene humilde y con los pies sobre la tierra. Además, siento que no lo tengo todo asegurado... más bien, tengo la sensación de que puedo equivocarme y echarlo todo a perder y también eso me mantiene concentrado. Siempre estoy prestando atención porque no quiero dar un mal paso.....Más entrevistas >>

Por Gabriel de Lerma. Entrevista de Rudik Osorio


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