ENERO DEL 2009 • Num. 879
Por Mónica L. España

TRADICIONES NAVIDEÑAS QUE INVADEN
EL AMBIENTE Y EL ESPIRITU

Uno de los recuerdos que más atesoro de mi niñez es la celebración de las tradicionales posadas que año con año, poco antes de la llegada de la Navidad, se realizaban en las iglesias, casas particulares y centros recreativos en mi ciudad natal.

Las posadas, que se celebran del 16 al 24 de diciembre, son fiestas que tienen como fin celebrar la Navidad, o nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Los historiadores señalan que el origen de esta tradición se remonta a la época de la conquista. Al igual que otras tradiciones que son el resultado de la fusión de la cultura Azteca e Hispana, los españoles retomaron algunas de las tradiciones de los Aztecas y la fusionaron con las enseñanzas de la religión católica. La principal meta de las costumbres impuestas por los misioneros españoles era catequizar a los indígenas.
Fue en el año 1587 cuando Fray Diego de Soria, el Superior del convento de San Agustín de Acolman, obtuvo un permiso del Papa Sixto V en el que se autorizaba a la Nueva España la celebración de las llamadas misas de aguinaldos, del 16 al 24 de diciembre. En estas misas, se intercalaban pasajes y escenas de la Navidad. Para hacerlas más atractivas y amenas, se les agregaron luces de bengala, cohetes y villancicos y posteriormente, la piñata. Los historiadores indican que en San Agustín de Acolman, con los misioneros agustinos, fue donde tuvieron origen las posadas.
Pero las primeras posadas difieren mucho de las celebraciones actuales. En ese entonces, los misioneros convocaban al pueblo al atrio de las iglesias y conventos y ahí rezaban una novena, que se iniciaba con el rezo del Santo Rosario, acompañada de cantos y representaciones basadas en el Evangelio, como recordatorio de la espera del Niño y del peregrinar de José y María de Nazaret a Belén para empadronarse. Las posadas se llevaban a cabo los nueve días previos a la Navidad, simbolizando los nueve meses de espera de María. Al terminar, los monjes repartían a los asistentes fruta y dulces como signo de las gracias que recibían aquellos que aceptaban la doctrina de Jesús.
Las posadas, con el tiempo, se comenzaron a llevar a cabo en barrios y en casas, pasando a la vida familiar. Estas comienzan con el rezo del Rosario y el canto de las letanías. Durante el canto, los asistentes forman dos filas que terminan con 2 niños que llevan unas imágenes de la Santísima Virgen y de San José: los peregrinos que iban a Belén. Al terminar las letanías se dividen en dos grupos: uno entra a la casa y otro pide posada imitando a San José y la Santísima Virgen cuando llegaron a Belén. Los peregrinos reciben acogida por parte del grupo que se encuentra en el interior. Luego sigue la fiesta con el canto de villancicos y se termina rompiendo las piñatas y distribuyendo los "aguinaldos".
La costumbre de celebrar las posadas es sin duda una tradición mexicana que se ha extendido a otros países en América Latina. Con la llegada de inmigrantes latinoamericanos a Estados Unidos esta tradición se ha afianzado en muchos estados de la nación. Al igual que en México, las organizaciones y/o centros religiosos celebran las posadas de la manera tradicional.

LA NAVIDAD
Entre las fiestas que explican el misterio de Cristo (aparte de la Pascua), están la Navidad y Epifanía. Hoy existen con dos nombres diversos: la del 25 de diciembre, Navidad y la del 6 de enero, Epifanía. Al principio, en la primera mitad del siglo IV las dos fiestas eran una única celebración de la Encarnación del Verbo, pues mientras este misterio se celebraba en Oriente el 6 de enero con el nombre de "Epifanía", en Occidente el Natalis Domini (nombre que le daban en Roma) era celebrado el 25 de diciembre.


El día de Navidad aparece en Roma en el documento llamado Cronógrafo Filocaliano que data de 336. Como los Evangelios no mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera el 25 de diciembre. De hecho, el día de Navidad no fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad.
La celebración de Navidad, como la conocemos hoy, es una creación del siglo XIX. El árbol de Navidad, originario de la región germana, se extendió por otras áreas de Europa y América. Los villancicos, cuyos orígenes se remontan al siglo XIX, cobraron popularidad más recientemente. Las tarjetas de Navidad empezaron a utilizarse hasta la década de 1870, aunque la primera de ellas se imprimió en Londres en 1846.

La familiar imagen de Santa Claus, con el trineo, los renos y las bolsas con juguetes, es una invención estadounidense de la actualidad, aunque la leyenda de Papá Noel sea antigua y compleja, y proceda en parte de San Nicolás y una jovial figura medieval.
Actualmente, la Navidad es tiempo de gran actividad comercial e intercambio de regalos, reuniones y comidas familiares. En Occidente se celebra la Misa del Gallo en iglesias y catedrales. En los países de América Latina, de arraigada tradición católica, se celebra especialmente la Nochebuena (24 de diciembre) con una cena familiar para la que se elaboran una diversidad de platos, postres y bebidas tradicionales.

LOS REYES MAGOS Y LA EPIFANIA
El Evangelio de San Mateo narra la llegada de unos magos que vinieron de Oriente buscando al Nuevo Rey que habría de nacer. En las escrituras no se abunda mucho sobre su origen, su personalidad, sus rasgos, ni siquiera sus nombres. Se asume que eran "sabios" o astrónomos, llamados en aquella época como "magos", porque venían siguiendo una estrella que presagiaba la llegada del Nuevo Rey.

Como venían con regalos para el rey que habría de nacer, la tradición los describe como reyes bondadosos con presentes para todos, asignándole un nombre y rasgos específicos a cada uno.
Melchor era un anciano blanco con barbas blancas. Su regalo para Jesús es oro, representando su naturaleza real.

Gaspar, joven moreno. Su regalo es el incienso, que representa la naturaleza divina de Jesús. Baltasar, de raza negra. Su regalo a Jesús es mirra, que representa su sufrimiento y muerte futura. A este suceso se le conoce en el mundo cristiano como la Epifanía, que se celebra el 6 de enero cada año.



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